Nosotros

Tenía 15 años de edad cuando descubrí mí primera vocación, la DANZA. Fui bailarina profesional, coreógrafa y maestra de danza contemporánea por diez años. A los 23 años me encontré en una crisis existencial que me llevó a psicoterapia y tres años después, descubrí mi otra vocación, decidí que quería ser psicoanalista, pero para lograrlo tuve que renunciar a la danza.

Dejar la danza fue desgarrador y la recuperación fue gradual. Pasé de la expresión del cuerpo a la palabra. Gracias a que la formación dancística me había forjado una férrea disciplina, no me fue difícil someterme a las exigencias académicas. Me formé en instituciones regidas bajo la más rigurosa ortodoxia del psicoanálisis. Mis estudios formales comenzaron en 1995 y concluyeron el 2010. En el Psicoanálisis encontré mi nueva pasión, aspirar a comprender los laberintos de la mente a través de las teorías, del método y de la práctica clínica psicoanalítica.

Nosotros

Ramona Isabel Cantú Westendarp

Directora y Fundadora
​​PSICOTERAPEUTA DESDE 1999
Atención presencial en La Paz, Baja California Sur

Al concluir mi formación como psicoanalista me quedé 10 años en la Asociación Regiomontana de Psicoanálisis participando activamente en áreas de la clínica, la docencia, en comités académicos, políticos y administrativos. Tuve el honor de fungir como psicoanalista didáctica y así contribuir a la formación de nuevos colegas. Me interesaba mucho retar la actitud endogámica del psicoanálisis, y por eso organicé mesas de trabajo multidisciplinarios para los congresos anuales; especialmente siempre me apasionó la relación del psicoanálisis y el arte.

Al pasar los años, resurgió en mi la conciencia de que algo faltaba, la inmersión en el mundo psicoanalítico dejó de ser suficiente. Formé un grupo de estudios y nos pusimos a leer Filosofía por dos años. Posteriormente en el 2013 decidí estudiar un Doctorado en Artes y Humanidades con la expectativa de volver a nutrirme del arte. Pero mi intuición me decía que debía regresar al cuerpo, me faltaba la danza, así empecé a tener sesiones de danza libre a las que después se unió mi esposo.

Alrededor del 2017 comenzó mi más grande crisis existencial, como una caída libre del olimpo de la racionalidad carteciana. Paralelamente se complicó mi situación debido a ciertos problemas de salud que se agravaron. Los tratamientos que la medicina oficial me ofrecía se habían agotado, regresé a psicoanalizarme, pero yo seguía enferma.

En mis últimos 15 años de vida he tenido que vencer el dolor de una gran variedad de síntomas físicos. Ahora reconozco que mi cuerpo ha sido mi gran maestro. La pérdida de mi salud física fue la puerta de entrada para ver la vida desde otra perspectiva, literalmente estando acostada, porque no soportaba el dolor del coxis, es que me llegó la primera señal de lo que se denomina cuerpo energético: comencé a sentir mis chakras.

Desde mi adolescencia, me cuestionaba las convenciones sociales y las religiones, sin embargo, fue durante mi formación psicoanalítica que el entonces tímido ateísmo se consolidó. Tenía la firme convicción de que el único conocimiento válido era el científico y filosófico. La “alta cultura” en que me desenvolví me enseñó a considerar los saberes ancestrales, populares y esotéricos como producto de una mentalidad infantil, ignorante, manipuladora o en el mejor de los casos, metafórica.

¿Qué es lo que me estaba pasando? No tenía un marco conceptual para comprender esa energía que recorría mi cuerpo. Lo que siguió fue una afortunada serie de eventos sincrónicos que me acercaron a personas que nunca antes me hubiera imaginado ir a consultar: médicos alternativos, maestros espirituales, terapeutas psico-corporales, chamanes y sus medicinas ancestrales, videntes, astrólogos y numerólogos, entre otros tantos que me han ayudado a comprender dimensiones del ser humano que no reconoce todavía la ciencia.

Otra de las consecuencias de mi transformación me llevó a tomar la decisión en el 2023 de dejar mi ciudad natal Monterrey, en donde siempre había vivido para irme junto con mi esposo a La Paz Baja California Sur, un lugar hermoso, energéticamente vibrante. Con esto cumplía mi enorme necesidad de vivir más en contacto con la naturaleza, y de alejarme de la pésima calidad del aire de Monterrey, que le afecta tanto a mi salud.

Es claro que la fe ciega que tenía en el andamiaje de la medicina basada en evidencias se resquebrajó. Las evidencias se manifestaron en mi propio cuerpo, mi enfermedad y mi proceso de sanación han sido La vuelta de tuerca para mi vida personal y profesional. Tuve que desmantelar mi cosmovisión. El modelo biopsicosocial con el que fui adoctrinada empezó a parecerme limitado. Ahora constato que, para sanar física y psicológicamente también debemos sanar ESPIRITUAL y ENERGÉTICAMENTE. Además, ahora si siento certeza de la existencia de un SER SUPERIOR.

Soltar mi ancla epistémica ha sido parte de la así llamada noche oscura del alma. Sigo encontrando mucho valor en el método psicoanalítico, sólo que ahora cuento con una comprensión renovada de la conciencia del ser humano.
El reencuentro con MI DANZA y con mi cuerpo energético me han abierto puertas inconscientes antes inimaginables. Encontré acceso a otra VÍA REGIA AL INCONSCIENTE. La feliz unión de mis dos grandes pasiones: la psicoterapia y la danza me ha inspirado a una propuesta terapéutica integral.

No sé a dónde me llevará mi YO SUPERIOR en los años venideros. Por el momento sigo mi proceso de sanación, mi camino de evolución espiritual, mi trabajo clínico atendiendo pacientes en psicoterapia individual y de pareja en línea y de manera presencial en La Paz BCS. Imparto talleres y retiros en el Centro de Psicoterapia Transdisciplinaria en co-creación con colegas de diversos ámbitos de la sanación del cuerpo y el alma.

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Jessica Liseth Ávila Franco

 

Desde que era una niña, recuerdo tener el deseo de que al crecer quería dedicarme a dar servicio y acompañamiento a las infancias. Mis más grandes inspiraciones, y a quienes recuerdo con gran cariño, fueron mis maestras tanto preescolar y primeros años de la primaria. En esos años, estar en un salón de clases lleno de coloridas decoraciones, cuentos, pinturas y crayones, era un refugio. Si bien en esos primeros años interpreté que cumplir ese deseo significaba convertirme en maestra de preescolar, cuando descubrí la psicología y las posibilidades dentro de la psicoterapia, no pude pensar en otra carrera profesional que no fuera adentrarme al mundo de la psicología.

Aun cuando recuerdo mi infancia como una etapa feliz y de la que atesoro bellos recuerdos, durante la misma y al crecer, fui reconociendo que muchos eventos y situaciones que viví fueron complejas de lidiar. Además, reconocí la importancia de las herramientas y recursos emocionales que los adultos cercanos a la niñez deben de tener, o aprender, para acompañar y favorecer un desarrollo integral, más amoroso y consciente.

Siendo así, en el 2007 inicié mis estudios en la carrera de Psicología. En búsqueda de respuestas, me encontré con un mar de preguntas y cuestionamientos que me sigo haciendo, contestando y cuestionando hasta el día de hoy. Me licencié como psicóloga en el 2011 y desde entonces, me he desempeñado en diferentes áreas de la psicología, encontrando y reafirmando mi preferencia por el área clínica con infancias y adolescentes, por lo que realicé una maestría en Psicoterapia Infantojuvenil. En búsqueda de fortalecer mi formación, he estado en constate capacitación con cursos diplomados y talleres en torno a metodologías y estrategias de evaluación, clínica cognitivo-conductual, psicodiagnóstico, acompañamiento en la crianza, neuropsicología, así como abordajes y tratamientos específicos de psicopatologías. 

Mi carrera profesional se ha centrado en brindar acompañamiento psicológico y psicoterapia a niños, adolescentes y adultos, así como en la formación, asesoría y acompañamiento en temas relacionados con el desarrollo infantil y la crianza para cuidadores y familias. A lo largo de mis años de experiencia profesional, he tenido la oportunidad de trabajar tanto en consulta privada como en instituciones sin fines de lucro, lo que me ha permitido adquirir una visión más integral de la disciplina y seguir conociendo y explorando las complejidades del ser. Asimismo, he colaborado en la formación de licenciados en Psicología desde la docencia universitaria.

Soy una apasionada de los cuentos e historias. Dentro de la práctica clínica disfruto de la narración de cuentos y creación personal de historias que favorezcan los procesos emocionales de niños y niñas.  

Hoy en día, continúo en la búsqueda activa y capacitación constante para desarrollar recursos que me permitan acompañar las infancias desde diferentes ópticas y aristas. En los últimos años se ha fortalecido mi interés en prácticas como la danzaterapia, meditación, yoga, mindfulness, arteterapia, entre otras herramientas para favorecer y acompañar el desarrollo de los más pequeños del hogar, sembrar la consciencia de ellos mismos, promover su desarrollo socioemocional y se asuman desde el amor y disfruten de las maravillas de la vida.

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